No es secreto para nadie que
cada día que pasa la gran mayoría de las religiones retroceden cada vez en el
bienestar, con el pasar del tiempo es más numeroso el grupo de personas desilusionadas a causa de las religiones, bien
sea porque estas apoyan de una u otra manera la violencia, quizás el terrorismo,
por la gran cantidad de escándalos sexuales de sus líderes o ministros, por la
gran calidad de vida que se dan las grandes autoridades religiosas, pastores,
entre otros, mientras sus fieles pasan infinidad de necesidades.
Cada vez, son menos las prácticas
religiosas tradicionales, por lo que si se identifican más las personas es por
no tener una identidad religiosa, por no hacer parte de ninguna de estas,
aunque en el fondo tienen profundas búsquedas espirituales.
El señor Miguel Pastorino en
su escrito: El futuro de la religión en el siglo XXI está… ¿fuera del
cristianísmo? Muestra una serie de tendencias en el surgimiento de un nuevo
perfil: el del “creyente sin religión” y aclara: “Habrá que repetirlo una y otra vez: no
identificarse con una iglesia o religión no significa no ser religioso.
Abandonar una iglesia o religión no es idéntico a dejar de creer en Dios o en
realidades sobrenaturales”. Consulta (http://es.aleteia.org/)
Agosto 19 de 2016.
Teniendo
en cuenta lo anterior:
¿Qué sería del mundo sin la
religión?
¿Cuál es la importancia de
la religión en el desarrollo de los seres humanos?
¿Afecta nuestra comunicación
e interacción con Dios el hecho de NO pertenecer a una religión en específico?

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